Entramos a un gran cuarto, ya habiamos bajado del avion, y nuestro
destino era un castillo de la edad media, yo traté de ver que había al
frente pero
la fila de niños frente a mí no me dejaban ver, me dediqué a observar
los adornos del altísimo techo, tenían un matiz gótico que me encantó,
habían un par de personas encapuchadas que estaban recargados contra las
paredes, no los podía ver bien porque estaban algo lejos, el lugar era
simplemente hermoso y sin mencionar lo amplio que era… increíble…
espera, ¿No es extraño que Heidi haya salido corriendo?
Entonces cerraron la puerta… y la pesadilla comenzó…
Las personas que estaban a los lados se quitaron las capuchas y nos miraron a todos para luego abalanzarse cada quien sobre alguien, los extraños acercaron sus labios hasta el cuello de nuestros compañeros, lo cuales sólo pudieron dar un grito ahogado. Todos comenzaron a correr pero yo me quedé de pie, inmóvil… ahora pude ver con claridad lo que había al frente, eran tres tronos, donde estaban sentados tres hombres vestidos con ropa de la época colonial… curioso.
Ellos también se pusieron de pie y se abalanzaron sobre otros alumnos.
Los cuerpo caían inertes uno tras otro y yo sólo me quedaba en el centro del lugar viendo como pasaba… sabiendo que este sería mi final, pero no me importaba, honestamente no tenía nada que me atara al mundo, quiero decir, no era muy feliz, me automutilaba, no comía… era una vida difícil… no es que me quiera quejar ahora pero… naa, sí me quiero quejar ahora… mi vida fue una gran desgracia.
Arruiné la vida de mi madre naciendo, luego arruiné mi vida cuando me hice ese primer corte, luego terminé de joderme cuando dejé de comer, pero ya no importaba, todo lo que estaba por ocurrir creo que me lo merecía, morir a mano de… ¿Qué cosa son ellos? Porque me parece que humanos no son.
Ahí fue cuando uno de ellos se abalanzó sobre mí con tal fuerza que mi espalda chocó contra una pared, lancé un gemido de dolor y miré a los ojos a mi atacante, quien me estaba sujetando ambos brazos para impedir que yo escapara.
Sus ojos… hermosos, color carmín, profundos y misteriosos. La piel de él era blanca, aun más que la mía y su cabello castaño era brillante y… increíble, estoy fijándome en la apariencia de mi asesino, realmente estoy loca.
Mantuve los ojos abiertos, no pensaba cerrarlos, quería disfrutar hasta el último segundo de mi vida pudiendo ver, pero… él no se acercaba… no hacía nada. Los gritos finales de todos mis compañeros ya habían cesado, y yo aun seguía esperando… ¿Qué ocurría? La expresión de él cambió por completo.
Ahora me miraba de manera muy extraña y hasta dejó de presionar mi cuerpo contra la pared. Su mano derecha se apartó de mi brazo y vagó hasta mi mejilla, su tacto era frío como el hielo, pero en cierta forma me tranquilizó, era muy agradable, nos continuamos mirando hasta que…
-Alec, ¿Qué estás esperando?- dijo una voz imponente.
Se formó un gran silencio en el lugar, todas las miradas estaban posadas en nosotros, y casi mecánicamente el chico que me estaba sujetando se puso de pie y se volteó para quedar frente a una de las tres personas que estaban sentadas en los tronos.
Él no contestó, pero un muchacho bastante alto me miró con ojos escrupulosos y lanzó una oración con tono macabro.
-Si tu no lo haces- él estaba literalmente al otro lado del salón, pero en menos de un segundo llegó a donde yo estaba y me sujetó con fuerza el rostro haciendo que me girara para verlo cara a cara- Lo haré yo-
-¡Déjala!- el chico que respondía al nombre de Alec saltó sobre él y comenzaron a pelear, eran tan rápidos que costaba distinguir bien lo que pasaba, hasta que de pronto, uno de ellos se comenzó a retorcer de dolor en el piso.
-Te he dicho que nunca te metas con él- dijo una muchacha rubia que miraba fijamente a mi atacante.
-Jane, no hace falta que lo hagas-
-Ya basta los tres- el hombre de la voz imponente volvió a hablar haciendo que todos se voltearan a verlo- Alec, supongo que tienes una buena razón para formar este escándalo- El muchacho se acercó pausadamente hasta ese hombre para luego extender su mano, la cual fue tomada por ese señor.
Un gran silencio se formó- Ya veo, pero debes saber que no la podremos dejar con vida después todo lo que ha visto-
-Déle una oportunidad-
-¿Cómo te llamas?- dijo con voz amable, la primera persona en este lugar que me hablaba de forma amable…
-ilibeth Oneto- contesté aun en shock.
-Oneto. Eso explica mucho- yo no entendí nada, pero todos actuaban como si les hubiera revelado un gran secreto- Acércate- fui con paso dudoso, ¿Qué quería de mí? Él tomó mi mano y me miró a los ojos, como si esperara descubrir algo- Curioso-
-¿Sucede algo malo Aro?- dijo otro del hombres de los tronos.
-No veo absolutamente nada, ¡Fantástico!-
-¿Ver nada de que?- pregunté con voz dudosa.
-Dime pequeña, después de todo lo que has visto aquí, ¿Has sacado alguna conclusión?- me quedé pensando un rato, no sabía que responder, pero había una cosa de la que estaba segura.
Entonces cerraron la puerta… y la pesadilla comenzó…
Las personas que estaban a los lados se quitaron las capuchas y nos miraron a todos para luego abalanzarse cada quien sobre alguien, los extraños acercaron sus labios hasta el cuello de nuestros compañeros, lo cuales sólo pudieron dar un grito ahogado. Todos comenzaron a correr pero yo me quedé de pie, inmóvil… ahora pude ver con claridad lo que había al frente, eran tres tronos, donde estaban sentados tres hombres vestidos con ropa de la época colonial… curioso.
Ellos también se pusieron de pie y se abalanzaron sobre otros alumnos.
Los cuerpo caían inertes uno tras otro y yo sólo me quedaba en el centro del lugar viendo como pasaba… sabiendo que este sería mi final, pero no me importaba, honestamente no tenía nada que me atara al mundo, quiero decir, no era muy feliz, me automutilaba, no comía… era una vida difícil… no es que me quiera quejar ahora pero… naa, sí me quiero quejar ahora… mi vida fue una gran desgracia.
Arruiné la vida de mi madre naciendo, luego arruiné mi vida cuando me hice ese primer corte, luego terminé de joderme cuando dejé de comer, pero ya no importaba, todo lo que estaba por ocurrir creo que me lo merecía, morir a mano de… ¿Qué cosa son ellos? Porque me parece que humanos no son.
Ahí fue cuando uno de ellos se abalanzó sobre mí con tal fuerza que mi espalda chocó contra una pared, lancé un gemido de dolor y miré a los ojos a mi atacante, quien me estaba sujetando ambos brazos para impedir que yo escapara.
Sus ojos… hermosos, color carmín, profundos y misteriosos. La piel de él era blanca, aun más que la mía y su cabello castaño era brillante y… increíble, estoy fijándome en la apariencia de mi asesino, realmente estoy loca.
Mantuve los ojos abiertos, no pensaba cerrarlos, quería disfrutar hasta el último segundo de mi vida pudiendo ver, pero… él no se acercaba… no hacía nada. Los gritos finales de todos mis compañeros ya habían cesado, y yo aun seguía esperando… ¿Qué ocurría? La expresión de él cambió por completo.
Ahora me miraba de manera muy extraña y hasta dejó de presionar mi cuerpo contra la pared. Su mano derecha se apartó de mi brazo y vagó hasta mi mejilla, su tacto era frío como el hielo, pero en cierta forma me tranquilizó, era muy agradable, nos continuamos mirando hasta que…
-Alec, ¿Qué estás esperando?- dijo una voz imponente.
Se formó un gran silencio en el lugar, todas las miradas estaban posadas en nosotros, y casi mecánicamente el chico que me estaba sujetando se puso de pie y se volteó para quedar frente a una de las tres personas que estaban sentadas en los tronos.
Él no contestó, pero un muchacho bastante alto me miró con ojos escrupulosos y lanzó una oración con tono macabro.
-Si tu no lo haces- él estaba literalmente al otro lado del salón, pero en menos de un segundo llegó a donde yo estaba y me sujetó con fuerza el rostro haciendo que me girara para verlo cara a cara- Lo haré yo-
-¡Déjala!- el chico que respondía al nombre de Alec saltó sobre él y comenzaron a pelear, eran tan rápidos que costaba distinguir bien lo que pasaba, hasta que de pronto, uno de ellos se comenzó a retorcer de dolor en el piso.
-Te he dicho que nunca te metas con él- dijo una muchacha rubia que miraba fijamente a mi atacante.
-Jane, no hace falta que lo hagas-
-Ya basta los tres- el hombre de la voz imponente volvió a hablar haciendo que todos se voltearan a verlo- Alec, supongo que tienes una buena razón para formar este escándalo- El muchacho se acercó pausadamente hasta ese hombre para luego extender su mano, la cual fue tomada por ese señor.
Un gran silencio se formó- Ya veo, pero debes saber que no la podremos dejar con vida después todo lo que ha visto-
-Déle una oportunidad-
-¿Cómo te llamas?- dijo con voz amable, la primera persona en este lugar que me hablaba de forma amable…
-ilibeth Oneto- contesté aun en shock.
-Oneto. Eso explica mucho- yo no entendí nada, pero todos actuaban como si les hubiera revelado un gran secreto- Acércate- fui con paso dudoso, ¿Qué quería de mí? Él tomó mi mano y me miró a los ojos, como si esperara descubrir algo- Curioso-
-¿Sucede algo malo Aro?- dijo otro del hombres de los tronos.
-No veo absolutamente nada, ¡Fantástico!-
-¿Ver nada de que?- pregunté con voz dudosa.
-Dime pequeña, después de todo lo que has visto aquí, ¿Has sacado alguna conclusión?- me quedé pensando un rato, no sabía que responder, pero había una cosa de la que estaba segura.
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